El doloroso mensaje de Martina Graf al recordar a su madre

«No pude ser niña. Me di cuenta de grande«, así comienza un emotivo mensaje que escribió en sus redes sociales Martina Graf, el pasado lunes.

La comunicado recordó la etapa más dura de su vida y lo hizo de una forma muy particular. Martina perdió a su mamá siendo muy pequeña, con tan solo 11 años. Tras luchar muchos años contra una grave enfermedad falleció, algo que tomó sorpresa a su hija.

«…Por algún motivo me había olvidado de la edad que tenía cuando ella se murió. Se murió y mi padre me fue a buscar al colegio y me dijo que se había «cansado», pensé estaría durmiendo un poco entonces.. No me había despedido. Tampoco había entendido…»

Con gran compromiso Martina compartió con sus seguidores su dolorosa experiencia, posiblemente como una catarsis y una forma de generar conciencia sobre la responsabilidad que tienen los padres a la hora de hablar con sus hijos sobre la muerte.

«Tuve una madre enferma desde los 4 años y no tengo recuerdos de que jamás me hayan hablado de muerte ni similar. Tanto es así que ni entre mis padres hubo un plan de «qué hacer con los hijos» si algo pasaba. Y exactamente eso fue lo que me alcanzó. La nada misma. El vacío. No entendía. No dimensionaba… Mi segundo pensamiento de niña fue de quién me acompañaría a comprar los regalos para los cumpleaños de mis amigas de clase, o cómo elegiría mi ropa, ya que esa era una tarea que solía hacer militarmentepor mí«.

Luego continúa hablando sobre su vida sin una madre, hasta llegar a la más sincera de las reflexiones.

«Después de eso. Oscuridad. Jamás hubo una figura sólida que pudiera contenerme.
Se requiere mucho autocontrol para crecer sin contención. Se requiere la acumulación de muchas cosas buenas para creer que de verdad vale la pena seguir.
Me doy cuenta que ese fue el comienzo de esta lucha que tengo por encontrar algo, alguien o algún lugar que me haga sentir segura. Un techo, un abrazo, la familia que no tuve. No es lindo vivir sintiendo que siempre vas a perder.

Nadie enseña ser padres, pero como con muy poco podes destrozarle la vida a un hijo. Con la simpleza de no poder, de invertir roles, no asumiendo, desapareciendo o recostándote mucho…
Y cada efecto bueno se ve más adelante, pero cada consecuencia mala también.

«Perdono todo. Pero si pudiera pedir un deseo sería que en un futuro las personas que decidan tener hijos sean unicamente personas sanadas, capaces, y con la conciencia desarrollada que te hagan sentir que hay un lazo verdadero, leal y de por vida. Debe ser lindo sentir eso.
Todos nos lo merecemos», concluyó.

El mensaje generó infinidad de comentarios y reflexiones. Sin dudas Martina volvió a demostrar una sensibilidad extrema y un gran compromiso con todos aquellos que la siguen y admiran.

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No pude ser niña. Me di cuenta rde grande. Recién. Cuando fui a entrar a la web del BPS y me llamó la atención el nombre de mi mamá. Apreté en “vínculos” y la fecha de defunción era 2001. Hice la cuenta mental: Yo tenía 11 años. Por algún motivo me había olvidado de la edad que tenía cuando ella se murió. Se murió y mi padre me fue a buscar al colegio y me dijo que se había “cansado”, pensé estaría durmiendo un poco entonces.. No me había despedido. Tampoco había entendido. Tuve una madre enferma desde los 4 años y no tengo recuerdos de que jamás me hayan hablado de muerte ni similar. Tanto es así que ni entre mis padres hubo un plan de “qué hacer con los hijos” si algo pasaba. Y exactamente eso fue lo que me alcanzó. La nada misma. El vacío. No entendía. No dimensionaba… Mi segundo pensamiento de niña fue de quién me acompañaría a comprar los regalos para los cumpleaños de mis amigas de clase, o cómo elegiría mi ropa, ya que esa era una tarea que solía hacer militarmentepor mí. Después de eso. Oscuridad. Jamás hubo una figura sólida que pudiera contenerme. Se requiere mucho autocontrol para crecer sin contención. Se requiere la acumulación de muchas cosas buenas para creer que de verdad vale la pena seguir. Me doy cuenta que ese fue el comienzo de esta lucha que tengo por encontrar algo, alguien o algún lugar que me haga sentir segura. Un techo, un abrazo, la familia que no tuve. No es lindo vivir sintiendo que siempre vas a perder. Nadie enseña ser padres, pero como con muy poco podes destrozarle la vida a un hijo. Con la simpleza de no poder, de invertir roles, no asumiendo, desapareciendo o recostándote mucho… Y cada efecto bueno se ve más adelante, pero cada consecuencia mala también. Perdono todo. Pero si pudiera pedir un deseo sería que en un futuro las personas que decidan tener hijos sean unicamente personas sanadas, capaces, y con la conciencia desarrollada que te hagan sentir que hay un lazo verdadero, leal y de por vida. Debe ser lindo sentir eso. Todos nos lo merecemos.

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Fuente: Caras UY

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